5 razones para leer «Guía para corregir textos dramáticos», aunque tú no corrijas textos dramáticos

Hace poco terminé de leer Guía para corregir textos dramáticos. Cómo enfrentarse a un texto dramático sin que sea un drama, de Susana Sierra Álvarez, y aquí están mis razones para recomendarlo:

1. Si te dedicas a la corrección, aunque no corrijas textos teatrales, un día te puedes encontrar de repente un parlamento con acotaciones. Y te vendrá bien saber cómo puntuarlo

A mí me pasó hace unas semanas, cuando corregía una actividad didáctica para un libro escolar. El autor había planteado una actividad para los estudiantes en la que reproducía un diálogo entre dos personajes. Con acotaciones y todo. Enseguida surgieron las dudas: ¿los nombres en versalitas o mayúsculas?, ¿punto después del nombre?, ¿raya?, ¿y las acotaciones?, ¿entre paréntesis o entre corchetes?…

Pues si te ocurre lo mismo, en vez de entrar en pánico, puedes ir a la estantería, coger el libro de Susana Sierra y ahí encontrarás las respuestas y posibles soluciones. En las páginas 91-103, en concreto.

2. El libro es extremadamente útil y práctico

La autora explica con claridad cuáles son las principales características de los textos dramáticos (que cualquier corrector debe tener muy en cuenta a la hora de corregirlos). Además, detalla cómo debe intervenir cuando aborda la corrección de estilo y la ortotipográfica.  Es especialmente valiosa la explicación de las distintas marcas tipográficas que se emplean en los diálogos de los textos.

3. Te puede ayudar a pasar una prueba de corrección

Si un día una editorial te hace una prueba de corrección y te encuentras con un fragmento de una obra teatral, en vez de poner una vela a San Fulanito o cruzar los dedos para que te salga bien, mejor, consulta este libro.

Es como el libro de Javier Bezos, Tipografía y notaciones científicas. No tienes por qué corregir textos científicos para leerlo y tenerlo cerca. Te puede venir bien si corriges otro tipo de escritos, y si un día, por cualquier motivo, necesitas saber cuál es el símbolo de megaohmio o averiguar si en matemáticas lnx significa lo mismo que ln x (Dios no lo quiera), te vendrá bien tener ese libro cerca. Igual que el de Susana.

Volvamos al de Susana.

4. Si te vas a iniciar en la corrección de textos dramáticos, este libro es esencial

Pero, además, la autora recomienda otras obras clave e imprescindibles. Y me dirás… pues esas las podría encontrar yo haciendo una búsqueda bibliográfica. Efectivamente. Pero lo bueno de este libro es que, de la abrumadora bibliografía que podrías hallar, aquí hay una selección muy precisa que ayuda a elegir el libro con el que empezar.

5. Pone orden donde hay disparidad de criterios

Quizás sea esta una de las aportaciones más valiosas del libro. La autora insiste en que hay gran diversidad de criterios ortotipográficos en las publicaciones de obras de teatro y en las propias obras de referencia. En este libro ella los recoge, aporta su visión profesional en muchos casos, y aconseja los modos de proceder más adecuados.

6. Ya sé que había mencionado solo cinco razones, pero es que no me puedo dejar esta

Si eres corrector y nunca has corregido teatro, probablemente intuyas que los textos dramáticos no van a ser sencillos. Sin embargo, una de las principales razones para leer este libro es que cuando termines, tendrás las herramientas necesarias y la seguridad para poder enfrentarte a ellos.

7. La última, de verdad…

Si te gusta el teatro (que te tiene que gustar para corregir textos dramáticos), te vas a familiarizar con vocabulario específico sobre la puesta en escena que te hará fijarte en muchos detalles la próxima vez que vayas a ver una obra. Además, te hará valorar las peculiaridades y la grandeza de unos textos que cobran sentido cuando se representan, que se transforman cada vez que son pronunciados, y que, como dice la autora, generan una experiencia única y compartida entre actores y público cuando se ponen en escena.

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