La puntuación de los diálogos

Cuando leemos un libro y nos atrapa no solemos reparar en la puntuación. Simplemente nos dejamos llevar por lo que el autor nos está contando. Pero la puntuación es fundamental para que la persona que escribe pueda expresar lo que desee y para que nosotros entendamos lo que quiere transmitir sin equívocos.

Dos signos que suelen pasar desapercibidos cuando cumplen bien su función y que son fundamentales para entender los diálogos y lo que dicen o piensan los personajes son la raya (—) y las comillas («»).

Algunos usos de las comillas y de la raya

Como es sabido, en las obras de narrativa la raya se utiliza para indicar cuándo interviene cada uno de los interlocutores en un diálogo y para introducir los incisos que hace el narrador en las intervenciones de los personajes:

—¿Qué habéis hecho con el juguete del niño? —le preguntó Isabel al día siguiente.
—Está bien donde está.
—¿No lo habrás tirado?

Por otra parte, las comillas se suelen utilizar, entre otras cosas, para reproducir de forma directa los pensamientos de los personajes: «¡Vaya clase me están dando!», pensó el profesor.

Hay varios tipos de comillas: las latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). La RAE recomienda utilizar primero las latinas y dejar los otros dos tipos para cuando haya que entrecomillar un texto que ya está entrecomillado:

«Lola me dijo: “Con esos ‘negocios’ que te traes entre manos, no vas a llegar a ninguna parte”».

En obras narrativas también se utilizan mucho las llamadas comillas de seguimiento o comillas de seguir, que no son otras que las comillas latinas de cierre (») empleadas para indicar que los pensamientos de un personaje ocupan varios párrafos. Las comillas de seguir se utilizan al comienzo de cada párrafo.

Un buen ejemplo del uso de distintos tipos de comillas y de la raya

En el siguiente fragmento de Tres habitaciones en Manhattan, de George Simenon, se puede ver bien la necesidad de un uso correcto tanto de la raya como de las comillas para que el texto sea comprensible para el lector. Hay que leerlo con atención.

En el diálogo intervienen Kay y Frank, los protagonistas del libro. Frank le habla a Kay de un encuentro que tuvo él en el pasado con su exmujer y la nueva pareja de esta. Es decir, en total intervienen cuatro personajes, pero solo dos de ellos están presentes en el momento de la conversación:

»Ella me respondió: “Me alegro mucho por ti, François. Siempre he estado segura de que todo se arreglaría”.
»Bien, pues los había tenido de pie hasta entonces, y los invité a sentarse, todavía no sé por qué.
»—¿Qué queréis tomar?
»—Ya sabes que no ceno. Un zumo de fruta.
»—¿Y usted?

»El muy idiota se creía obligado a pedir lo mismo, no se atrevía a pedir cualquier bebida alcohólica, que le habría venido bien para ganar aplomo.
»—Maître, dos zumos de fruta.
»Y yo seguí cenando, ¡con los dos delante!
»—¿Has tenido noticias de Pierrot? —me preguntó mi mujer sacando la polvera del bolso.
»Pierrot es el diminutivo con que llamamos a nuestro hijo.
»—Sí, hace tres días. Sigue muy contento allí.
»—Me alegro.
»¿Y sabes, Kay…? —Pero como en aquel instante (¿por qué en aquel preciso instante?) ella le pidió: “Llámame Catherine, por favor”, él cogiéndole la punta de los dedos al pasar y apretándoselos, continuó—: ¿Y sabes, Catherine?, durante todo el tiempo que duró la cena, mi mujer le lanzaba miraditas al otro, a ese joven idiota a quien parecía decir: “¿Ves qué sencillo? No tienes por qué tener miedo”.

Todavía la amas, ¿verdad?

El autor utilizó la raya para reproducir el diálogo de Frank con su exmujer, que siempre aparece después de las comillas de seguir, pues ese diálogo lo está rememorando Frank; por lo tanto usa ese tipo de comillas al comienzo del párrafo para indicar que es él el que sigue hablando. La raya también es utilizada para señalar las intervenciones de Kay en el diálogo (última línea). Asimismo, la raya se usa para introducir los incisos del narrador. Por otro lado, las comillas inglesas (no las latinas) son empleadas para reproducir lo que dos personajes dicen de manera directa, Kay y la exmujer.

Sin un uso apropiado de esos signos de puntuación, este pasaje sería simplemente incomprensible para el lector, ya que resultaría muy difícil entender qué frase corresponde a cada personaje. Por eso en la corrección profesional la puntuación ortográfica es de suma importancia.

Si quieres aprender más sobre la importancia de los signos de puntuación y ver algún malentendido divertido que puede provocar un mal uso de esos signos, échale un vistazo a esta entrada del blog.

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