¿Por qué son tan importantes los signos de puntuación?

En los últimos meses me he encontrado en redes sociales y en prensa muchos ejemplos de cómo un mal uso de la puntuación ortográfica o de la ausencia de ella puede dar lugar a equívocos muy divertidos. La mayoría de ellos son causados porque los signos de puntuación no cumplen una de sus funciones más importantes, la de evitar posibles ambigüedades cuando se escribe.

Por ejemplo, en los siguientes titulares de prensa se omite la coma cuando sí es necesaria y se incluye cuando no es requerida.

signos de puntuación

La coma del vocativo

En el primer caso falta la coma que utilizamos con el vocativo (las palabras en una frase que empleamos para dirigimos a alguien, directa o indirectamente). Cuando escribimos «Laura, no te olvides de lo que te pedí» o «Buenos días, compañeros», estamos utilizando la coma del vocativo. Con ese titular el autor probablemente pretendía recoger una instrucción al jugador de fútbol: «Neymar, te toca (salir al campo)», o indicar que era su turno para hacer algo, pero el autor logró un objetivo muy distinto: insinuar que el jugador toca físicamente al lector, creando confusión con los diferentes significados que el verbo tocar puede tener.

La coma asesina

En el segundo caso, según se lee, la frase parece expresar el deseo del autor de que Mandela muriese, pues al utilizar ahí una coma parece que se estuviera dirigiendo directamente al político fallecido, cuando, en realidad, no lo está haciendo. En este caso se trata de la llamada coma asesina, es decir, la que se sitúa erróneamente entre el sujeto («Mandela») y el verbo de la frase («muere»). Lo correcto hubiera sido escribir simplemente «Muere Mandela», sin coma, y utilizando la forma verbal de la tercera persona del indicativo para indicar el fallecimiento del político, en vez del imperativo.

Ausencia de comas

Del mismo modo, en el cartel de arriba (izquierda), hubiera sido mucho más conveniente añadir una coma después de la palabra «abuelita» y antes del adjetivo explicativo «caliente», o simplemente haber escrito la frase de otra forma («Recuerde: hay rico chocolate caliente de la abuelita»). Tal como está escrito, el mensaje sugiere que la que está caliente es la abuelita y no el chocolate.

Asimismo, en el cartel de la derecha, en vez de insinuar que las monjas están ebrias (que quizás lo estén, por otro lado), el autor podría haber usado la coma para separar los distintos productos que se venden, o haber utilizado la raya (—) para listarlos, o haber escrito la palabra «bebidas» en primer lugar.

Como decía al principio, estos son ejemplos de cómo un uso incorrecto de los signos de puntuación hace que no cumplan una de sus funciones más importantes, evitar posibles ambigüedades. Por lo tanto, los signos de puntuación son fundamentales a la hora de expresarnos por escrito, ya que nos permiten hacerlo con claridad, nos ayudan a transmitir lo que realmente deseamos expresar y así podemos asegurarnos de que lo que queremos transmitir sea interpretado de manera correcta por el receptor.

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